Hay oportunidades que no se pierden por falta de talento.
Ni por falta de tiempo.
Se pierden por algo más silencioso: la vergüenza de mostrarse.
Yo deje pasar muchas oportunidades
Durante mucho tiempo, yo también dejé pasar varias.
Y ninguna fue porque no estaba listo.
Recuerdo una etapa en la que veía oportunidades claras:
un mensaje que podía enviar,
una reunión que podía pedir,
una idea que podía compartir.
Y siempre pensaba lo mismo:
“Todavía no.”
“Cuando esté más listo.”
“¿Y si suena muy amateur?”
Lo que tenía era miedo a incomodar, a quedar expuesto, a que me ignoren.
Y seguía postergando lo que realmente quería construir.
Mi aprendizaje
La mayoría de oportunidades no se pierden por no saber qué hacer, sino por no animarse a hacerlo visible.
La vergüenza es cara.
Pero se disfraza de “prudencia”.
Tips para reducir la verguenza mientras consigues nuevas oportunidades
Si tienes un trabajo 8-5 y un negocio digital en paralelo, prueba esto esta semana:

- Envía ese mensaje incómodo No vendas. Pregunta. Conecta. La mayoría de puertas se abren así.
- Publica aunque no esté perfecto El progreso mata la silencio
- Habla de lo que estás construyendo, no solo de lo que sabes La gente conecta más con procesos que con resultados finales.
- Reduce la expectativa No es “mi gran oportunidad”. Es un paso más.
Recuerda esto antes de postear o escribir: Nadie está tan pendiente de ti como tú mismo.
Soy honesto
A mí todavía me da vergüenza a veces.
No desaparece mágicamente.
Pero aprendí algo:
la claridad viene después de la acción, no antes.
Si estás leyendo esto, probablemente no te falta capacidad.
Te falta confíar más en tí.
Y esa confianza no te lo va a dar nadie más.
